Wenceslao López debe dejar de pensar en las elecciones municipales y estar tranquilo: vamos a volver a gobernar juntos

Nuestra lealtad está, además de con el equipo de gobierno, con los ovetenses que claman por recuperar La Vega y con las familias de Las Campas y Ventanielles

Nerea Lorences

El alcalde de Oviedo, Wenceslao López, debe dejar de pensar en las elecciones de 2019 y estar tranquilo a ese respecto: la mayoría del cambio suma y vamos a volver a gobernar juntos. Que no le quepa ninguna duda. Mientras tanto debe concentrarse en gobernar por la defensa de los intereses de la ciudadanía de Oviedo, que es el mandato que le hemos encomendado. En lugar de acusarnos compulsivamente de electoralistas, le invitamos a recuperar el espíritu de la investidura y a escuchar las demandas de los y las ovetenses, que es lo que nosotros hacemos cada día. Las demandas de los que reclaman La Vega, de los que quieren un patio para que sus niñas jueguen seguras, de los que quieren comida de calidad para sus hijos y de los que quieren que la ambulancia llegue sin equivocarse a casa.

Lo tenemos muy claro: nosotros no tenemos ninguna mochila con la que cargar y Oviedo es lo primero. Esa es nuestra pelea. Tenemos todo el derecho del mundo a decir lo que pensamos y a defender un recinto ferial en La Vega, un grado de Deportes en Oviedo y que se investigue la corrupción, así como cuestionar que se contrate un seguro médico privado para una parte de la plantilla municipal. No sólo es nuestro derecho, es nuestro deber. Porque estamos obligados a rendir cuentas a los ciudadanos y ciudadanas que nos situaron donde estamos, que para nosotros están por encima de los gobiernos centrales o del gobierno autonómico. Nos importa muy poco el supuesto cabreo del consejero Genaro Alonso y mucho el cabreo real de los padres de Las Campas y de La Corredoria. No estamos sujetos a lealtades partidistas propias de la vieja política. Nuestra lealtad está, además de con el equipo de gobierno, con Oviedo.

Siempre hemos esperado un tiempo prudencial antes de actuar y nunca hemos faltado a nadie al respeto. En cambio, nos han llamado públicamente inútiles, desleales, impresentables, patéticos… y otro tipo de calificativos impropios de un representante público. Pero no conseguirán por esa vía, ni con la amenaza o el chantaje, quitarnos las ganas de seguir gobernando en favor del interés general.

A Wenceslao, nuestro alcalde, sólo tenemos que afearle una cosa: Mercedes. Es muy sintomático que la primera palabra de reproche que recibe nuestra compañera Mercedes González venga de él. Palabras y falsedades sobre una señora que se ha dejado el alma por esta ciudad sin cobrar un euro, ni siquiera en dietas, y cuyo prestigio profesional es innegable, cumpliendo con todos los objetivos de los acuerdos de gobierno en materia de Educación dos años antes de que termine el mandato. Aprovechamos para reiterar la petición incluida en la providencia que ella firmó ayer a las 18.50 horas, cuando aún estaba trabajando por esta ciudad. Porque Wenceslao López sabe y todo el mundo en esta ciudad sabe quién es la concejala responsable de las obras y que no existe tal cosa como la “delegación verbal” de competencias. Eso es un invento y carece de toda seriedad. La petición de Mercedes, lejos de confrontar, busca, con sentido común, la solución de un problema. Si no quieren o no pueden hacer las obras en los colegios que nos den las herramientas para hacerlo.